Cerámica

Los ceramistas Zuloaga, partiendo de la tradición de la cerámica española -con técnicas hispanomusulmanas, del renacimiento trianero y del barroco talaverano- y  buscando un estilo personal, alcanzaron una concepción moderna, reconocible hoy día por los coleccionistas o estudiosos. Incorporaron  nuevas técnicas como el entubado o el uso de fotografías como bocetos para sus decoraciones cerámicas. Las modas historicistas, el llamado “japonesismo” y el modernismo, se reflejaron en sus formas y decoraciones hasta que llegó un momento en que encontraron su propio estilo dentro de la órbita del regionalismo, aunque nunca abandonaron del todo el neorrenacimiento y sintieron verdadera pasión por las cerámicas persas.

Las decoraciones con tipos y paisajes son las que actualmente más se identifican con las obras Zuloaga y en la creación de este estilo, asociado a la estética del 98, tuvo mucho que ver la figura de Daniel  Zuloaga.

La fotografía tuvo un papel trascendental en la obra de estos ceramistas. Su estilo más conocido, el de tipos y paisajes, se basó al cien por cien en las fotografías tomadas del natural y utilizadas como modelos para decorar las piezas. El carácter artístico de su cerámica hace que cada pieza sea distinta.

Los inicios de los Zuloaga en el campo de la cerámica coincidieron con un momento de esplendor de las artes decorativas de toda Europa. Una serie de factores influyó en la importancia que se dio a la cerámica en el último tercio del siglo XIX.

Por un lado,  el desarrollo industrial que llevaba aparejado el auge de la burguesía. La fábricas introdujeron nuevos métodos y técnicas en la producción cerámica como el uso de pastas blancas y estampaciones calcográficas que la abarataron, haciendo asequible, por ejemplo, el uso de vajillas que antes sólo podían adquirir las clases más pudientes.

Junto a esta cerámica, de diseño y producción industrial, se seguía elaborando una cerámica mucho más popular en multitud de pequeños talleres y fábricas , con una infraestructura aún artesanal.

La temática que procedía del siglo XVIII se prolongaría a lo largo del siglo XIX, llegando en algunos casos hasta mediados del XX.

Por otro lado, la corriente de moda en Europa de aplicar el color a la arquitectura fue seguida en España -no en vano nuestros arquitectos estaban rodeados de monumentos del pasado decorados con extraordinarias cerámicas que les sirvieron de inspiración-. Los grandes descubrimientos que los arqueólogos europeos hicieron en Oriente también influyeron en esta moda, caso de los frisos cerámicos del palacio de Susa en Persia cuyo desfile de arqueros o el león, expuestos en el museo del Louvre, despertaron la admiración de los arquitectos y ceramistas de la época.

Aquellos pequeños talleres, en los que se había mantenido la tradición transmitiéndose de padres a hijos, supusieron una importante aportación para la recuperación de las técnicas antiguas. Es el caso de los ceramistas Zuloaga, posteriormente los Ruiz de Luna,  y de escuelas de cerámica como la de Arturo Mélida.

El desarrollo del arte cerámico conoció, durante el último tercio del siglo XIX  y en un primer momento, una vuelta a los estilos anteriores, dentro de la corriente conocida como Historicismo, que se prolongaría hasta principios del siglo XX. Después  transcurriría una etapa de originalidad con el Modernismo, y por último aparecería la irrupción de las vanguardias artísticas.

En el primer tercio del siglo XX se desarrolló en España, dentro de la burguesía, un movimiento generalizado que buscaba el renacer de las tradiciones culturales y la búsqueda de lo auténtico. Paralelamente a esta búsqueda se desarrollaron las ideas de la Generación del 98, que se vieron reflejadas, en la literatura y en el arte, a través de aquellos aspectos que ellos creían reflejaban el alma de España, como los tipos y paisajes de Castilla. En esa órbita hay que situar la particular estética de Daniel Zuloaga que empezó a desarrollar a partir de 1900, mucho antes de que la cultivaran otros artistas -su sobrino Ignacio entre ellos, considerado el pintor más genuino de la Generación del 98-.

El último tercio del siglo XIX se caracterizó por la moda de los historicismos, lo que supuso una vuelta a los estilos de épocas pasadas, como el neorrenacimiento o el neomedieval así como  por el eclecticismo, es decir, la mezcla de diferentes estilos.

El caso de Gaudí es ejemplar en el papel revitalizador de la artesanía en general y de la cerámica en particular, con edificios emblemáticos, como el palacio Güell, donde utilizó los elementos cerámicos con sentido novedoso, rompiéndolos en pedazos en forma de mosaico, técnica conocida como trencadís. Gaudí recurrió a distintas fábricas de cerámica para cubrir con pedazos de cerámica las chimeneas y torres de ventilación del palacio. Para esta última fábrica Daniel realizó importantes obras cerámicas de estilo modernista que se aplicaron a la arquitectura, entre los años 1893 y1906. Daniel, que se consideraba amigo de Gaudí, no tenía muy buena opinión sobre esta técnica aunque no estaba en contra de la técnica del mosaico sino que pensaba que los fragmentos de cerámica debían partir de un diseño específico, llevado a cabo después por el ceramista en el taller.

Muy importante, para la recuperación de la cerámica aplicada a la arquitectura, fue el papel del arquitecto Arturo Mélida quien construyó, utilizando la estética mudéjar, el Pabellón de España, con motivo de la Exposición Universal de París de 1889.

Para los ceramistas españoles del último tercio del siglo XIX, la mirada al pasado se convirtió en un reencuentro con algunas de las grandes técnicas de la historia de la cerámica -los reflejos metálicos de la España medieval  o las cerámicas del Renacimiento, tanto las italianas de los Della Robbia como las españolas de los talleres de Triana o Talavera-.

Dentro de la estética neorrenacentista encontramos algunos ceramistas de los que se conservan ejemplos relevantes. En Madrid, los Zuloaga utilizaron este estilo en uno de los primeros edificios con cerámicas aplicadas a la arquitectura, el Palacio de Velázquez en el Parque del Retiro.

Durante los años veinte la cerámica española alcanzó un gran esplendor y  los productos españoles se difundieron en ferias internacionales como  la Feria de Lima de 1924, en la que se presentaron, dentro de la sección de cerámica, azulejos, mayólicas, mosaicos, etc…  de numerosos ceramistas de distintas zonas de España.

En la zona centro y norte de España aún no es bien conocida,  dentro de la cerámica modernista aplicada a la arquitectura, la aportación de artistas como Daniel Zuloaga, el cual, durante su etapa de trabajo en la fábrica de loza La Segoviana, realizó numerosas obras en ciudades como Madrid, León, Oviedo, Gijón, Bilbao o San Sebastián.

Daniel Zuloaga, instalado definitivamente en Segovia a finales de 1907, además de seguir decorando sus cerámicas en el estilo neorrenacentista, empezó a difundir la nueva estética regionalista, llenando la superficie de las piezas cerámicas de tipos y paisajes castellanos. Sus hijos Juan, Esperanza y Teodora le ayudaron en esta labor y, a su muerte, después de 1921, continuarían reproduciendo tanto los motivos neorrenacentistas como los regionalistas, hasta el cierre del taller de San Juan de los Caballeros.

En relación con Segovia y con Daniel Zuloaga se encuentra la figura de Fernando Arranz, discípulo suyo que, aunque nacido en Madrid, desarrolló gran parte de su obra en Segovia. Su estilo siguió de cerca el de los Zuloaga; incluso montó su taller en la antigua iglesia desamortizada de San Gregorio, que se convertiría en centro de reunión de personajes de la cultura como Antonio Machado, durante su estancia segoviana.

Daniel Zuloaga moriría en 1921 sin llegar a ver los nuevos derroteros que iba a tomar la historia de la cerámica española. Sin embargo, sus hijos, que sí vivieron esos cambios, trabajarían de espaldas a ellos, aferrados a la tradición del taller de San Juan de los Caballeros.

Más información sobre las artes decorativas en la época de Daniel Zuloaga

http://www.modernismo98y14.com/letras-y-artes/artes-decorativas.html

Más información sobre las técnicas y obras de Daniel Zuloaga

http://www.modernismo98y14.com/obras-daniel-zuloaga.html