Eusebio Zuloaga y González
Nacido en Madrid el día 15 de diciembre de 1808, es bautizado en la parroquia de San Millán y San Cayetano el día 18 del mismo mes.
Recibe su educación primaria en Madrid. A instancia de su padre Blas, siempre preocupado por la formación profesional de su hijo, Eusebio es enviado a Placencia de las Armas, a La Real Fábrica de Armas, junto a su tío Ramón de Zuloaga y Ubera, destacado maestro examinador. Allí permanece durante el periodo de 1822 a 1827. Muy hábil tenia que ser cuando en 1830 es pensionado y se traslada a Francia. Trabaja durante un año en el taller del renombrado maestro armero Jean Lepage el cual se intitulaba ”Arcabucero del rey”, y Eusebio, ávido de saber más, se traslada más tarde al complejo fabril armero de Saint-Etienne. Regresa a Madrid en 1833.
S.M. La Reina Gobernadora, por Real Orden de 29 de Enero de 1834, le hace merced de nombramiento de Teniente Armero Mayor de la Real Armería, juramento que realiza ante el Excmo. Sr. Marqués de Cerralbo, Conde de Alcudia, el 6 de febrero de dicho año.
Contrae matrimonio con Antonia Zuloaga y Larrue, su prima hermana, el día 25 de junio de 1833, sin Real licencia “ por no pertenecer entonces a la Real Casa”.
Nueve años duraría su matrimonio. Antonia fallece el 27 de diciembre de 1842. Deja tres hijos, Plácido, nacido el 5 de octubre de 1834; Estefanía, nacida el 3 de agosto de 1838; y Mariano, nacido el 23 de diciembre de 1842, y bautizado el día siguiente.
Al quedar viudo, con tres hijos de corta edad, vuelve a casar con Agustina Zuloaga Larrue, hermana de la anterior, nacida en Eibar el 16 de septiembre de 1815. Habitaba Agustina en la calle Flor Baja de Madrid, Feligresía de San Luís, donde celebrarían los esponsales el 29 de junio de 1843 (Real licencia de 2 de junio de 1843 dirigida al Excmo. Sr. Intendente General de la Real Casa y Patrimonio).
La habilidad que Eusebio demostrara en Placencia de las Armas y en Francia, sumada a su capacidad de éxito y voluntad de superación le lleva a obtener de S. M. la Reina Gobernadora varios permisos para trasladarse al país vecino y más tarde a Bélgica, “con objeto de perfeccionarse en su arte”.
Su trabajo y su conocimiento le llevan a realizar verdaderas obras de arte. Es consultado y comisionado para realizar obras, sean o no de su competencia, como la reforma de la efigie de San Fernando, que ocupaba sitio privilegiado en la Real Capilla. Había que vestirla y adornarla con carácter de la época que representa, el siglo XIII. Eusebio era la persona más apropiada para dar su parecer. Su propuesta es aceptada y se comienza la restauración. Comenzó su obra en 1849.
Su carrera es fulgurante. En 1844 obtiene honores como Real Arcabucero “como recompensa de los adelantos en su arte”. En 1847 es nombrado Ballestero. En 1849 oficia un escrito dando cuenta sobre la conclusión del Catálogo que iniciara junto con su padre Blas Zuloaga, ”Origen de la Armería” (formas sobre aprovechar las plumas para los Heraldos, etc…). En dicho escrito da cuenta sobre la reproducción de una espada “igual a la que Francisco I entregó en la batalla de Pavía” (la copia figura en la colección de la Armería Real. La espada, símbolo de la derrota francesa fue pedida por Napoleón en 1808 y se conserva en el Museo de Artillería de París).
En esta copia principia el arte de esmaltado “arte nuevo para mí”. Este esmaltado pasó antes a manos de los esmaltadores de la corte, quienes no se atrevieron a ejecutarla. Con tal motivo escribe a París remitiendo un dibujo con los colores; la respuesta fue que “ en ello no había dificultad”; al propio tiempo pedían enseñarle la mecánica del esmaltado, 11 de Septiembre de 1845.
Es el gran momento. Eusebio, como todos los grandes artistas, ávido de conocer nuevas técnicas, se traslada a Francia. Aprende la técnica del esmaltado con rapidez. Será a partir de entonces cuando comenzará a ejecutarlo, para encargos de la Real Casa, y el propio Eusebio se referirá a sus esmaltes como “objetos de mi arte”.
En escrito fechado en Eibar el 5 de julio de 1850 y firmado por Eusebio Zuloaga, figura un cálculo aproximado sobre una armadura completa, con rodela, espada y daga atravesada bajo relieve, “damasquinada de oro”. El plazo que se da a la obra es de cuatro años.
Fue Eusebio unos de los que dieron importancia positiva a la industria del damasquinado, trabajo de incrustación de alambre de oro o plata sobre piezas metálicas. Sería su hijo Placido quien años después innovaría esta técnica.
En 1850 adjunta un memorial en solicitud de Real licencia, por termino de un año, para ponerse al frente de “su Fábrica de Armas en Eibar”. Desea desplazarse a aquélla para terminar varios productos de esa industria que tiene propósito de presentar en las exposiciones públicas de Londres. Esta exposición, a la que se refiere Eusebio, sería la I Exposición Universal, inaugurada por la Reina Victoria el día 1 de mayo de 1851 y de la que su marido el Príncipe Alberto fue el principal promotor. Esta exposición sería visitada por más de seis millones de personas.
Obtiene real licencia el 18 de mayo de 1850, con todo su sueldo. Este concurso general sería de competencia para toda la industria europea. La gran habilidad de Eusebio le permite desempeñar dignamente tan patriótico objeto.
El 23 de junio de 1852, Eusebio recibe el encargo de concluir para S.M. el Rey una escopeta cincelada, toda cubierta de figuras y adornos en su fondo, embutido de oro; otra serie de seis escopetas de uso diario; en 1954, una armadura y otros objetos siempre denominados “ de mi arte”. Este arte de Eusebio consistía en que él no fue un simple artífice, fue un hombre de iniciativas, un artista.
Algunas de sus obras se pueden admirar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Fue el primero en dar importancia al “ damasquinado”, trabajando la incrustación del oro y de la plata, como él mismo apunta en sus escritos, sobre piezas metálicas. Trabajó la plata, el bronce y el acero cincelado; copió a la perfección armas antiguas hasta el punto de no discernir la auténtica; obtuvo premios en exposiciones internacionales -Medalla de Honor en la Exposición de París de 1856-. Con una habilidad nada común y además una gran pericia como conocedor de arte antiguo, organiza la Armería Real que, sólo después de estos trabajos, se convertiría en el museo actual gracias al Conde de Valencia de Don Juan; e introdujo en España las nuevas técnicas del esmaltado.
Eusebio instala su propio taller en la calle Conde Duque nº 4 antiguo, 8 moderno, en 1842. ”Tiene cochera y vivienda, buena agua potable con noria y fuente; registro de aguas corrientes y pozo de aguas inmundas”. Allí montaría su primer taller de arcabucería. Años después lo trasladaría a la travesía de Conde Duque números 13 y 15. Habita también en dicha casa Ascencio Zuloaga, su primo y cuñado, hermano de Antonia y de la que fuera su segunda esposa, Agustina. Ascencio se había trasladado a Madrid en 1839 con motivo de ser profesor de teología y aspirante a curato.
Viven junto al matrimonio las dos hijas de su nuevo matrimonio, Gregoria nacida el día 7 de abril de 1844 y Teodora, nacida el 7 de enero de 1846. También habita su sobrina Ramona Boneta Zuloaga, nacida en Placencia de las Armas el 23 de julio de 1823. Ramona se había trasladado a Madrid en 1844 para ayudar a su tía en las tareas domésticas.
En el taller trabajaban junto al maestro, Vicente Irazábal, natural de Eibar, de 25 años “con fin de perfeccionarse en la confección de arcabucería” Luís, de 19 años, “aprendiz en el ramo de la arcabucería” y Antonio Larraguibel, de 26 años, “jornalero de arcabucería”. Estanislao Soldevilla, de 20 años, figura como “ aprendiz en el mismo arte”.
El día 1 de agosto de 1846 fallece Agustina Zuloaga, de sobreparto, siendo enterrada en la puerta de Fuencarral; contaba treinta años de edad.
Viudo de nuevo, y con cinco hijos menores (el mayor tenía trece años), solicita Real licencia para casar; la futura contrayente sería su sobrina Ramona Boneta y Zuloaga, nacida en Placencia de las Armas e hija de Juan Pablo Boneta y de Luisa Zuloaga y Larrue. Se efectúa el matrimonio en la parroquial de San Marcos el día 17 de junio de 1847.
De este nuevo enlace nacieron: Guillermo, el día 9 de febrero de 1848, Daniel, el 8 de abril de 1852 (ceramista, de quien hablaremos más adelante) y Felipe Germán, nacido el 26 de mayo de 1855 y bautizado el día 28 bajo la advocación de San Felipe. De estos tres hijos varones tan sólo Daniel alcanzaría la mayoría de edad.
Viudo por tercera vez, reincidió en el matrimonio, esta vez con una Asturiana, Dolores de la Prida, de la que tuvo a su homónimo, Eusebio, batallador y activo periodista bilbaíno, venido al mundo cuando su padre había rebasado los setenta años. Eusebio Zuloaga y de la Prida, fue bautizado el día 27 de diciembre de 1879 en la parroquia de San Marcos de Madrid.
El dia 12 de junio de 1856 por juramento prestado ante el Exmo. Sr. Conde de Altamira, Marqués de Astorga, Caballerizo Mayor de S.M., toma el cargo de Armero Mayor y Ballestero. Había sido el mismo conde de Altamira quien le propondría para dicha plaza, por escrito fechado en Madrid el 7 de junio de 1856, por fallecimiento de su padre Blas Zuloaga Ubera.
Eusebio Zuloaga y González fue nombrado Caballero de la Gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica, el día 6 de enero de 1878. Nombrado Regidor de Madrid por el Excmo. Ayuntamiento de esta villa, en 1876.
Por sus muchos méritos fue condecorado con la Cruz al Mérito Militar, con distintivo blanco; fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa y recibió la distinción de Caballero Benemérito de Malta.
Apartado de la Armería vivió en Asturias y en Madrid. Falleció en Deusto el 25 de febrero de 1898.
Eusebio Zuloaga y González, por escritura fechada en Madrid el día 5 de diciembre de 1861 ante el Ilustre Escribano Notario Garamendi, efectúa la compra de la Casa-Torre denominada “ Kontaderekua”, sita en Eibar, y que había pertenecido hasta dicha fecha al Ilmo. Sr. Domingo de Zuñiga, Conde de Hervias. Esta casa-torre sería de gran importancia para la familia Zuloaga al recoger entre sus muros las obras de tan insignes moradores, así como los honores de ser museo. Allí ejecutaría su arte Eusebio y luego también su hijo Placido, de quien luego hablaremos. En “Kontaderekua” nacería en 1870 Ignacio Zuloaga, el gran genio de la pintura, motivo del presente escrito. “Kontaderekua” fue fatalmente destruida en abril de 1937 durante la última tragedia nacional.
Eusebio había hecho testamento el 28 de enero de 1843 ante Isidro Ortega Salomón, aceptando el convenio de bienes que su padre Blas le dejara por escritura fechada en 13 de enero de dicho año. Ante el mismo escribano se ratifica en su última voluntad el 2 de septiembre de 1846.
Eusebio Zuloaga introdujo las nuevas técnicas del esmaltado en España en 1849 y dió auge al nuevo procedimiento del damasquinado en 1850.
Exposiciones
Madrid, 1845.
Primera Exposición de Londres, 1851, donde cosecha un gran triunfo.
Medalla de Honor en la Exposición Internacional de París, 1855.
Exposición Internacional de Bruselas, 1856.
Exposición Internacional de Londres, 1856.
Exposición Internacional de Londres, 1862.
Medalla de Honor en la Exposición Universal de París, 1867.
Condecoraciones y Méritos
Teniente Armero Mayor de la Real Armería, 1834.
Armero Mayor y Ballestero, 1856.
Regidor de Madrid, 1876.
Caballero de la Gran Cruz de Isabel La Católica, 1878.
Cruz al Mérito Militar, con distintivo blanco.
Caballero de la Legión de Honor francesa.
Caballero Bermérito de la Orden de Malta.
Fuente: ”Los Zuloaga. Dinastía de artistas vascos”. San Sebastián, 1988. Margarita Zabala